Qué hacer (y qué no) en las primeras 48 horas

Qué hacer (y qué no) en las primeras 48 horas

Casi nadie sabe cómo reaccionar cuando se encuentra con una vivienda en la que un fallecimiento se ha descubierto días después. Lo normal es querer arreglarlo cuanto antes, abrir todas las ventanas y empezar a limpiar. Y justamente eso es lo que conviene no hacer. En DEFUNBCN atendemos estos avisos en Barcelona y rodalies, y las decisiones de las primeras horas condicionan el resto.

Lo que se hace el primer día marca cuánto trabajo, cuánto tiempo y cuánto dinero costará después.

No ventiles abriendo todo de golpe

El primer impulso es abrir puertas y ventanas de par en par. El problema es que eso no elimina el olor: lo reparte. En una finca con patio de luces o con hueco de escalera, una corriente fuerte lleva el aire cargado al rellano y a los pisos superiores, y convierte un asunto de una vivienda en un asunto de toda la comunidad. Es mejor una ventilación mínima y controlada.

Ventilar mal convierte un problema privado en un problema de toda la escalera.

No toques colchones ni textiles

El colchón, el somier, la ropa de cama, las alfombras y los cortinajes son los elementos que más absorben, y moverlos libera de golpe todo lo que retienen. Además, arrastrarlos por el pasillo deja rastro en el suelo y en los rodapiés que después hay que tratar aparte. Déjalos donde están hasta que llegue alguien con equipo de protección.

Mover lo afectado multiplica la superficie que habrá que descontaminar.

Nada de lejía ni de ambientadores

La lejía se usa mucho por costumbre, pero en superficies porosas puede fijar manchas y reaccionar con restos orgánicos. Los ambientadores y los productos perfumados son todavía peores: no eliminan nada, se mezclan con el olor existente y crean una combinación que después cuesta más de tratar. Ningún producto doméstico resuelve esto.

Enmascarar el olor con perfume complica el trabajo posterior en lugar de facilitarlo.

No dejes entrar a nadie sin protección

Familiares, vecinos con buena intención o incluso el personal de una empresa de limpieza convencional no deberían acceder sin equipo de protección individual adecuado. No es alarmismo: hay un riesgo sanitario real y también un riesgo emocional para quien no está preparado para ver la vivienda en ese estado. Cierra y espera.

Cerrar la puerta y esperar es, casi siempre, la mejor decisión posible.

Localiza las llaves y quién puede autorizar

Mientras tanto, sí hay cosas útiles que hacer. Averigua quién tiene llaves, quién puede autorizar la entrada y si existe un administrador de fincas al que haya que informar. Si la vivienda es de alquiler, avisa al propietario. Tener esto resuelto acelera muchísimo la intervención cuando llega el equipo.

Resolver antes el acceso evita perder un día entero de trabajo.

Busca la póliza del seguro del hogar

Muchas pólizas de hogar cubren la descontaminación de la vivienda en este supuesto, y casi nadie lo sabe. Localiza el número de póliza y la compañía antes de que empiece nada, porque después necesitarás presentar presupuesto detallado y certificado de gestión de residuos. Es un trámite que puede cubrir buena parte del coste.

El seguro del hogar es la vía de financiación que más se pasa por alto.

Anota cuántos días han pasado

Es el dato que más condiciona todo. No es lo mismo tres días que tres semanas: cambia la profundidad a la que ha penetrado el líquido, cambia si hay que levantar tarima y cambia el número de sesiones de ozono necesarias. Cuando llames, dilo aunque sea aproximado; nos permite dimensionar el equipo antes de salir.

El tiempo transcurrido pesa más que los metros cuadrados de la vivienda.

Llama a quien se dedica a esto

Una empresa de limpieza convencional no dispone de equipo de protección adecuado, no puede gestionar residuos biosanitarios y no tiene forma de acreditar lo que ha hecho. Llamar primero a una y después a un especialista significa perder los días que más cuentan. Ve directo a quien tiene el protocolo y los permisos.

Ir directo al especialista ahorra días, dinero y disgustos.

Pide precio cerrado por escrito

Antes de que empiece nada, exige un un presupuesto fijo, por escrito, con los días de trabajo incluidos y sin partidas abiertas. En un momento así es fácil aceptar cualquier cosa por teléfono, y después aparecen las ampliaciones. Un profesional serio no da precio a ciegas, pero tampoco lo deja abierto tras ver la vivienda.

Un presupuesto abierto es la forma educada de no comprometerse con nada.

Guarda todo el papeleo

Presupuesto, informe de lo realizado por estancias y certificado de la gestión de residuos: los tres documentos te harán falta. El primero y el tercero para la aseguradora; el segundo, para la comunidad de propietarios o para el futuro comprador o inquilino, que legítimamente querrá saber qué se hizo en esa vivienda.

La documentación no es burocracia: es lo que cierra el asunto de verdad.

A una llamada de distancia

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