El ozono: qué hace de verdad y qué no puede hacer

El ozono: qué hace de verdad y qué no puede hacer

El ozono se ha convertido en la palabra mágica de este sector y eso ha generado bastante confusión. Es una herramienta excelente y la usamos en todas las intervenciones, pero no es un botón que borra el problema. Conviene entender qué hace exactamente para saber qué esperar de él.

El ozono resuelve la última parte del trabajo, no la primera.

Qué es y por qué funciona

El ozono es una forma inestable del oxígeno con una gran capacidad oxidante. Al entrar en contacto con los compuestos volátiles responsables del olor, los oxida y los transforma en sustancias que ya no huelen. No los tapa ni los perfuma: los descompone químicamente. De ahí su eficacia real.

No enmascara el olor: destruye la molécula que lo produce.

Llega donde llega el aire

Esta es la limitación esencial. Al ser un gas, el ozono alcanza todo lo que alcanza el aire: superficies, rincones, el interior de armarios abiertos. Lo que no alcanza es el interior de un colchón, el relleno de un sofá o el espacio bajo una baldosa. Ahí el foco sigue intacto.

Si el foco está encapsulado, el ozono pasa por delante sin tocarlo.

Por eso va al final

El orden correcto es retirar lo poroso, descontaminar el soporte y solo entonces ozonizar. Aplicarlo antes da una sensación de mejoría inmediata que desaparece en cuarenta y ocho horas y que, además, dificulta valorar bien el alcance real. Es el último paso, y solo funciona bien como último paso.

Ozonizar primero es engañarse a uno mismo durante dos días.

Cuántas sesiones hacen falta

Depende del tiempo transcurrido, del volumen de la vivienda y de la humedad ambiental. Una vivienda pequeña con un descubrimiento temprano puede resolverse en dos sesiones; un caso de semanas, en un piso húmedo cerca del mar, puede necesitar cuatro o cinco. Se decide viendo, no por catálogo.

Nadie serio te dirá el número de sesiones antes de ver la vivienda.

La vivienda tiene que estar cerrada

Durante el tratamiento la vivienda se cierra por completo y se sella el paso de aire hacia zonas comunes. Si hay corrientes, el ozono se diluye, pierde concentración y no llega a hacer efecto. Esta es una de las razones por las que ventilar antes de que lleguemos complica el trabajo.

Sin la casa bien cerrada, el tratamiento se queda a medias.

No se puede estar dentro

El ozono en las concentraciones de trabajo es irritante para las vías respiratorias y no es compatible con la presencia de personas ni de animales. La vivienda queda cerrada durante el tratamiento y un tiempo posterior de degradación, hasta que el ozono vuelve a convertirse en oxígeno de forma natural.

Es seguro precisamente porque nadie está dentro mientras actúa.

Los aparatos domésticos no sirven

Los generadores pequeños que se venden para el hogar producen concentraciones muy bajas y están pensados para neutralizar olores de cocina o de tabaco. En un caso como este no alcanzan ni de lejos la concentración necesaria, y usarlos durante días solo consigue retrasar la solución real.

Un ozonizador doméstico contra este problema es como achicar con un vaso.

Qué pasa con los materiales

El ozono en concentración alta puede afectar a gomas, algunos plásticos blandos y ciertos pigmentos si la exposición es muy prolongada. Por eso se controlan tiempos y se protege lo sensible. Es otra razón para que lo aplique alguien con equipo profesional y criterio, no un aparato encendido y olvidado.

El control del tiempo de exposición es tan importante como la potencia.

La comprobación posterior

Tras la última sesión dejamos la vivienda cerrada veinticuatro o cuarenta y ocho horas y volvemos a entrar. Si el aire está neutro después de ese tiempo en cerrado, el trabajo está terminado. Si aparece el más mínimo rastro, quiere decir que queda foco y volvemos sobre él sin coste adicional.

La revisión posterior es lo que separa un trabajo terminado de uno aparente.

Alternativas y complementos

En algunos casos combinamos el ozono con nebulización de producto específico o con generadores de dióxido de cloro, según el material y la superficie. No hay una única técnica válida para todo, y presentar el ozono como solución universal es precisamente el error que hace que después el olor vuelva.

Ninguna técnica sirve para todo, y quien lo promete no la conoce bien.

Cuándo se puede volver a entrar

El ozono se degrada solo y vuelve a convertirse en oxígeno, pero necesita tiempo. Tras la última sesión dejamos un periodo de degradación y ventilación controlada antes de que entre nadie. Ese plazo depende de la concentración aplicada y del volumen de la vivienda, y siempre lo indicamos por escrito para que nadie entre antes de tiempo.

El plazo de entrada no se improvisa: se calcula y se comunica.

Qué pedir por escrito al terminar

Pide que conste el número de sesiones realizadas, la duración de cada una y el resultado de la comprobación posterior con la vivienda cerrada. No es un capricho burocrático: es lo que te permitirá reclamar si el olor reaparece y lo que distingue un tratamiento medido de un aparato encendido durante una tarde.

Sin sesiones documentadas no hay forma de reclamar si el olor vuelve.

A una llamada de distancia

¿Resolvemos tus dudas?

Una llamada basta para orientarte en Barcelona y rodalies: te escuchamos y te damos una respuesta concreta.

936 940 627Valoración sin coste

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio